COYUNTURA ECONOMICA:

Informe de Diciembre 2002

 

 

Un pequeño paso para Estados Unidos,
uno grande para Chile

La semana pasada finalizaron las negociaciones entre Chile y Estados Unidos con relación al acuerdo de libre comercio cuyas primeras etapas se iniciaron una década atrás. Aunque falta la ratificación de los congresos de ambos países, no debiera haber mayor dificultad para que este acuerdo entre a regir a partir de principios del 2004.

Con este acuerdo, Estados Unidos avanza un paso más en la estrategia definida por el Presidente Bush para recuperar el liderazgo en materias de libre comercio, liderazgo que se perdió bajo la administración Clinton. En este sentido, no sólo se encuentra en su agenda el ALCA, sino también el establecimiento de mayor integración con Asia y África, lo que se plasma en las negociaciones que se mantienen simultáneamente con Singapur y Marruecos. De esta manera, no era gratuito para Estados Unidos no llegar a acuerdo con Chile, ya que fallar en la negociación con uno de los países más abiertos de la región era fallar a toda la secuencia que vendrá a continuación con los países centroamericanos y que terminará en varios años más con Brasil.

Para Chile, el acuerdo tiene sustanciales beneficios. El primero tiene que ver con la creación de comercio, ya que al moderarse las restricciones comerciales se abren nuevas oportunidades de negocios para chilenos, especialmente en aquellos productos de mayor valor agregado, que a su vez eran los que enfrentaban mayores dificultades. En segundo lugar, la moderación o eliminación de una serie de distorsiones que existen en nuestro país y que generan pérdidas de bienestar a los chilenos, entre ellos la eliminación de las bandas de precios, la modernización de nuestro sistema regulatorio con relación a la protección a los derechos de propiedad intelectual, la eliminación del impuesto al lujo de los automóviles, la imposibilidad, en la práctica, de que la autoridad pueda establecer encajes o restricciones a los movimientos de capital. En este sentido, el mejor aliado de los consumidores chilenos fue la parte norteamericana.

En tercer lugar, se encuentran los beneficios algo más intangibles, entre los cuales se incluye la imagen internacional de nuestro país y lo más importante, el acercamiento a una de las economías capitalistas más grandes del planeta. Esto permite reducir las posibilidades de que nuestros gobernantes implementen políticas públicas contrarias a un orden libre, aunque lamentablemente no es un blindaje para que tales situaciones se produzcan.

En conclusión, el Acuerdo de Libre Comercio entre Chile y Estados Unidos es un paso relevante en la estrategia de integración al mundo que ha seguido nuestro país desde hace tres décadas. No será el último paso, por el contrario, nuestra mirada se dirige actualmente hacia Japón y la India, siendo la zona asiática donde viajarán nuestros negociadores en los próximos años, mientras que por otro lado profundizamos los acuerdos vigentes en aquellas áreas que originalmente quedaron menos abiertas. Todo lo anterior, consolida nuestra estrategia de crecimiento y las posibilidades de que nuestros hijos puedan vivir en un Chile desarrollado.

 

Fecha de cierre: 16 de Diciembre de 2002.
Informe de Coyuntura Económica
Editor Responsable: Tomás Flores Jaña, Director Programa Económico, Libertad y Desarrollo.
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